Una separación necesaria

Una separación necesaria

viernes, 21 de julio de 2017

CAPÍTULO 94



                                     DE NUEVO EN DANZA

- ¡Marlene! Bienvenida de nuevo.-  El profesor Schumer la recibe en la puerta.         
- Confío en que esté recuperada.-  Le menciona además.
- Estoy bien, el médico me ha liberado y estoy ansiosa por volver a trabajar.-  Sonríe  genuinamente mirándola por encima de sus gafas de lectura.  
- Tess la está esperando en su oficina, ha hecho un buen trabajo.-  Le indica  al tiempo que se sacude de la manga de su chaqueta.
- ¡Gracias! Fue una buena elección.-  le responde queriendo continuar.
- Quería hablar con usted, si pudiera.- Ella duda un segundo.
– Cuando quiera, espero que todo esté bien.- Le pregunta con preocupación.
- No todo está bien, en realidad, es personal y privado.-  Ella esboza una sonrisa.  
- Si se desea ver ahora a  Tess, estaré en mi oficina la próxima hora.-   Se despide con cortesía.  
- ¡Hey!- Marlene abre la puerta de su oficina, Tess está ocupada con los papeles de clase.   
- ¡Marlene!-  Se pone de pie y se abrazan.  
- ¡Que bueno tenerte de vuelta!- Marlene sonríe.  
- Y es bueno estar de nuevo en onda.-  Le contesta alegre.
- ¿Trajiste el bebé?-   Le pregunta.
- ¡No! Tal vez no lo traiga durante unas pocas semanas, Rebecca tiene que acostumbrarse al bebé en la casa.-  Le cuenta.
– Ya veo y ¿Cómo va todo?-  Ella le pide que se siente de nuevo.
- Rebecca lo está haciendo mejor de lo que pensaba.  Estaba preocupada y nerviosa al tener por primera vez un bebé, cuando nunca has tenido uno, se hace difícil, ya que no sabes qué hacer.- Tess sonríe. – Pero al parecer, ella está bien con él.- Marlene deja su mochila y se quita la chaqueta. - Lo va a hacer bien, tengo una reunión ahora con el profesor Schumer. Nos vemos en clase.-  Se marcha en silencio cerrando la puerta. Marlene golpea con los nudillos en la puerta del profesor Schumer. 
- Por favor, entra.- Él expresa. - Toma asiento.- Marlene obedece.
– Parecías algo preocupada cuando hablamos hace un rato.-  Se había dado cuenta de que algo la estaba molestando.
- Es sobre Cassandra.-  El profesor Schumer se echa hacia atrás en su silla y cruza las manos sobre su regazo.
- ¿Hay algún problema?-   Ella baja un poco la cabeza.
- Creo que tiene un problema con mi sexualidad y no estoy muy segura de cómo manejar la situación, no quiero enfadarla si me acerco a ella y no quiero que nos enfrentemos en forma desagradable.-  Le explica con calma.
- ¡Hmmm!-  Él se quita las gafas y comienza a frotarse los ojos.
- Puedo hablar con ella, te dije que no vamos a tolerar  prejuicios de cualquier tipo en este ambiente de trabajo, somos adultos y maduros.-  Marlene sacude la cabeza. - Nos llevamos tan bien hasta que descubrió que estaba casada con una mujer. Ella me gusta es amable, servicial, y podríamos seguir trabajando juntas, pero me dio la espalda, no le estoy pidiendo que la  reprenda, sólo quiero que nos llevemos bien y que no se sienta incómoda cuando estoy con ella.-  Le razona con firmeza. 
- Tendré una conversación con ella. No se preocupe, a todos los demás aquí les gustas y te apoyan.-  Le transmite tranquilidad para que se sienta más a gusto.
- Quiero que sepan que yo respeto los puntos de vista personales y, como ya hemos hablado, no todo el mundo está conforme por mi estilo de vida,  pero no tolero que se sea grosero e irrespetuoso.-  Ella pone fin a la conversación con la sensación de que las cosas podrían ser resueltas.
- Hablaré con ella, ahora creo que tienes un día muy ocupado.- Él le expresa con una sonrisa.    
- ¡Gracias profesor!-  Le dice y regresa a sus clases.

Rebecca tiene a Mateo en su oficina mientras trabaja.
- Sólo unas pocas más de puntadas en el bajo.-  Ella habla con él llevando una aguja e hilo en la mano, la mira sonriente con su pequeña boca mientras patea con sus piernas hacia arriba haciendo muecas. Rebecca se ríe mientras vuelve a coser los remates finales al  vestido que está haciendo para Marlene.
- Tu madre estará contenta con él.- Le habla de nuevo girando la cabeza de lado a lado y tirando de los hombros del vestido.
- ¿No? Es perfecto.-  Le lleva la mano a la barriga y la acaricia suavemente.  
- La amo, y por eso lo hago.-  Bromea, él se ríe y parpadea, comienza a moverse y se lleva el puño a la boca. 
- ¿Tenemos hambre?-  Le pregunta, deja sus cosas y se dirige a la cocina para calentar un biberón. 
- ¡Hola!- Marlene entra por la puerta.
- ¡Hey! Estaba a punto de calentar un biberón.-  Marlene sonríe. Se besan con cariño.
- No hay necesidad, voy a darle el pecho. - Deja la mochila y el bolso.  
- Lo tengo en la oficina.- Le dice y sigue a Marlene.        
- Hola pequeño hombrecillo, te he echado de menos todo el día. - Ella le toca con su dedo índice en la barbilla. 
- Mamá cree que podrías tener hambre.-  Lo recoge de la cuna le sonríe y arrulla ruidosamente, él le toca la cara con la mano abierta.
- Vamos a ir a la cocina. ¿Ruth está aquí?-  Marlene pregunta antes de cerrar la puerta de la oficina.  
– Ha ido al mercado, ella no estaba segura de lo que necesitaríamos para la cena y hacían falta algunas cosas.-  Asiente y cierra la puerta. Rebecca recoge el vestido del maniquí que arrincona  al otro lado de su escritorio, saca el corral al pasillo y sube a la habitación, con el vestido que había hecho especialmente para Marlene. Lo coloca sobre la cama, quiere darle una sorpresa. Esperará hasta la hora de acostarse para que lo encuentre. Se encamina a la planta baja, rueda el parque infantil a la cocina.
- ¿Está dormido?-  Le pregunta con curiosidad.
- ¡Casi! Le he cambiado hace un minuto. ¿Cómo te ha ido el día?-  Marlene curiosea.  
- ¡Bueno! No exigente, Ruth ha sido una gran ayuda.- Su sonrisa  calienta el corazón de Marlene.
- Yo he estado muy ocupada todo el día, no he tenido ni un momento para llamar.-  Rebecca frunce el ceño.
– Me has mandado un mensaje, eso está bien.-  Marlene la abraza y la besa.
- ¡Lo sé! Pero no es lo mismo que escuchar tu voz.- Se frota la nariz contra la de ella.
- ¡Hmmm! ¿Esto significa que es posible que suba el estado de ánimo un poco más tarde?- Rebecca la interroga deslizando su mano por la parte trasera de Marlene apretándola.             
- ¡Bueno! El médico me ha dicho que todo está bien.-  Mira a los ojos de Rebecca, Mateo empieza a quejarse.
- ¿Te estás quejando de algo?-  Rebecca se inclina sobre el parque infantil y le pone la mano en la frente.
- ¿Puede ser que tenga un poco de gases, después de todo acaba de comer?-  Marlene  le responde y lo levanta.
– Vamos al estudio. ¿Ha dormido siesta esta tarde?-  Le pregunta camino de la mecedora.
- ¡Sí! Casi dos horas.-  Rebecca le responde entregando una manta para cubrirlo.
– Ya estoy de vuelta del mercado.-  Ruth anuncia desde la entrada.     
- Voy a preparar la cena.-  Rebecca asiente con su cabeza.
- ¡Está bien!-  Se acerca al sofá y se sienta frente a Marlene.
- ¡Entonces! ¿Cómo fue tu primer día de regreso a las aulas?-  Marlene mira hacia ella.
- Largo y estoy cansada, pero eso era de esperar. He hablado con el profesor Schumer sobre Cassandra.- Ella responde con el ceño fruncido.
- ¡Oh! Y ¿Qué piensa?-  Rebecca pregunta prestando mucha atención.
- Me dijo que iba a hablar con ella, no sé.-  Ella vaciló brevemente.
- No estoy tratando de crear un problema para ella, sólo quiero su respeto y poder  trabajar a su lado. Me cae bien y pensé que yo le gustaba. Creo que aquel día que viniste para el almuerzo se lo hicimos incómodo.-  Mira hacia el bebé. Rebecca se pone de pie y coloca su mano en el hombro de Marlene.
- Nadie más parece tener un problema. Hay una nueva profesora a partir de mañana, es una mujer joven.- De pronto comenta cambiando de tema.
- ¿Has tenido la oportunidad de conocerla?-  Rebecca le da a Mateo dormido y ella lo coloca en el parque infantil.
- ¡No! He  estado con Profesor Schumer por asuntos estudiantiles.  Ella es profesora de arquitectura. La entrevistaron mientras yo estaba de baja por maternidad, tiene el despacho  a mi lado.- Marlene, le parece emocionada a Rebecca.
- ¡Bueno! Tal vez  hagas un nuevo amigo.-   Conjetura.
- ¡Eso espero!-  Se sienta en la mecedora y cierra los ojos.
- ¿Por qué no te estiras en el sofá? Yo voy a ver cuánto tardará Ruth en tener lista la cena.-  Marlene sigue su consejo, Rebecca coge la manta que está doblada en la parte posterior del sofá y tapa a Marlene, se inclina y la besa el puente de la nariz. Ruth agita en silencio la salsa de espagueti que está haciendo en la sartén. 
- Me decidí por hacer espaguetis.-  Le sonríe a Rebecca.  
- ¡Gracias!  Marlene está de siesta con el bebé.- Rebecca abre una botella de vino tinto y se sirve una copa.
- ¿Su primer día fue agotador verdad?-  Ruth reduce el fuego para la salsa.
- ¡Sí! Me pregunto si no debería haber empezado por medios días.- Ella le responde directamente.  
- Pero las dos sabemos cómo es Marlene, testaruda.-  Ella sonríe moviendo la cabeza.
- Se las arreglara para tener bien al bebé, necesita mucho de ella, es joven y muy emprendedora.-  Ruth le habla con honestidad.
- Voy a descansar en la sala grande por si me necesitas. -  Ruth asiente con la cabeza.    
– Iré a buscarte cuando todo esté listo.-  Rebecca se sienta y da un trago de vino, cierra los ojos cuando suena un mensaje en el móvil. “Necesito verte”  Lee en la pantalla el texto de Tanja. “Después de la cena, iré al castillo.”  Le responde. 
Marlene y Rebecca se sientan a cenar.
- ¿Disfrutaste de tu siesta?-  Rebecca le pregunta.
- ¡Eh! ¡eh!.-  Marlene sonríe. 
- Tanja me envió un mensaje, voy a tener que cumplir con ella en el castillo después de la cena.-   Marlene frunció el ceño.    
- ¿No puede esperar hasta mañana?- Ella parece ofendida.
- No tengo idea de lo que quiere, las cosas han estado funcionando sin problemas últimamente. La boutique de Madrid está a punto de abrir. Estoy casi segura de que ella y Sebastian van de viaje allí.-  Conjetura en voz baja.
- Kim mencionó algo acerca de un viaje a Lisboa el próximo mes.- Marlene le comenta.
- No me sorprende y estoy segura de que con la remodelación de fantasía húmeda, es lo que va a teclear conmigo.-   Rebecca suspira. 
- Debería irme ya,  no quiero que se haga demasiado tarde. - Termina su cena y apura el último sorbo del vino en su copa. Besa a Marlene y se pone la chaqueta de cuero.
- Te veo un poco más tarde.-  Sonríe cerrando la puerta.
Rebecca entra en el castillo por la cocina.
- ¡Buenas noches señora Lentz!.- Le habla tratando de no asustarla.
- ¡Ah!  ¡Rebecca! Una buena noche para ti. Estoy a punto de cortar la tarta del postre. ¿Te gustaría un trozo?-  Le sonríe negando con la cabeza. 
- ¡Gracias! Esta noche no.  ¿Está Tanja en el comedor?-  Le pregunta.
- ¡Sí! Están tomando un café.- Responde colocando las placas de la tarta en una bandeja de servir.
- ¡Gracias!- Sube las escaleras hacia el comedor.
- ¡Rebecca!- Tristán expresa alegre al verla entrar en el comedor.
- Hola a todos.-   Saluda y luego se vuelve hacia Tanja. – ¿Creo que querías verme?-  Le pregunta sin rodeos de una manera amable.  
- ¡Sí! En el estudio.- Le contesta Tanja. Rebecca se excusa y se dirige al estudio, Tanja entra detrás.  - ¿Cómo están Marlene y el bebé?-  Ella comienza la conversación.
– Muy bien, ambos están bien.-  Le responde.
- Sebastián y yo vamos a viajar a Madrid mañana, Sophia sigue con la colección “matices". - Rebecca rápidamente interrumpe.
- ¿Has hecho cambios? Fue el mayor éxito en Riga.-  Expone Rebecca.
- Se hicieron algunos cambios.-  Comenta Tanja con firmeza, Rebecca la mira incierta de sus motivos.
– Fantasía húmeda.- Tanja comienza de nuevo.
– Tanja, ya hemos tenido esta discusión.- Su tono es un tanto irritado.
- Ya sé que mientras estuviste en Madrid en agosto, le has hecho una oferta a Bella. ¿Cuál es su apellido?-  Tania parece perdida su voz es vacilante.        
- Bella Fernández y ella no estaba interesada.-  Rebecca hace una mueca al contestar.
- ¿Podrías ponerte en contacto con ella otra vez?-  Le pregunta en busca de conformidad.
- ¡Tanja! Han pasado más de tres meses y si tenía algún interés en LCL, te puedo asegurar que ella se habría puesto en contacto con nosotros.- Tanja baja los hombros.
-Tengo muchas ganas de renovar fantasía húmeda para hacerla mejor de lo que era antes, fue una fábrica de dinero en el pasado.-  Rebecca la interrumpe.
- Exactamente una máquina de hacer dinero en el pasado y una línea temática adulta, no es algo que pueda convertirse en una línea para niños.-  Le dice con su cortante tono.
- Sin embargo, ponte en contacto con ella otra vez, tenemos que traer a alguien para asegurar a LCL en el mundo de los trajes de baño. Es sólo un paso más en las curvas del mercado de la moda. ¡Piensa Rebecca! Fantasía húmeda puede ser el catalizador si lo genera el diseñador adecuado.-  Le diserta agarrándola por los hombros y mirando fijamente a los ojos.
- Voy a ver lo que puedo hacer, pero has de entender que no puedo prometer ninguna cosa.- Rebecca suspira alejándose de las garras de Tanja y cruzándose de brazos.
- Hablaremos cuando regrese.-  Se aleja dejando a Rebecca reflexionando sobre qué movimiento hacer de Bella Fernández una parte de LCL.

Rebecca entra silenciosa por la puerta, Marlene se le acerca caminando por el pasillo.
- ¡Bueno! ¿Qué quería Tanja?-  Rebecca pone ojitos.
– Fantasía húmeda, de nuevo.-  Se abrazan.
- ¿Dónde está Mateo?-  Y continuó.
- Dentro y  está dormido.- Ella sonríe. 
- ¿Has estado arriba?- Le pregunta con ansiedad.
– Iba de camino a la ducha,  Ruth está en el estudio controlando a Mateo.-  Ella le explica.
- Espera aquí un momento.-  Rebecca le toca con sus dedos los labios a Marlene. Rebecca se acerca al estudio.
- ¡Ruth!- Ella anunció en voz baja.
- ¿Podrías estar con Mateo un rato?  He hecho un vestido nuevo para Marlene y…- Ruth rápidamente le corta.
- No tienes que explicar,  es un poco difícil con un recién nacido conseguir tiempo a solas, algo muy necesario.- Rebecca le sonríe.
- ¡Gracias!-  Le susurra, Rebecca regresa con Marlene y tomándola de la mano suben despacio por las escaleras hacia el dormitorio.
- Tenemos un tiempo a solas.-  Se abraza firme a la cintura de Marlene y la besa. Marlene abre los ojos y se queda capturada en el atractivo de esos  grandes ojos marrones de Rebecca.
- ¡Hmmm!-  Gimotea empujando a Rebecca hacia la cama, mira por encima de su hombro.
- ¡Rebecca!- Exclama en voz alta.       
- ¿Te gusta?- Rebecca duda, le da paso al costado, Marlene agarra el vestido y lo coloca delante de ella.  
- Me encanta.- Dice excitada, se gira para mirar a Rebecca de nuevo.
– Pruébatelo.-  Rebecca se pone ansiosa,  la ayuda a quitarse la ropa y probarse el vestido.
- ¡Eres tan hermosa! ¡Guau!-  Expresa mientras Marlene en silencio se luce en el espejo.
- Me encanta la forma en que siempre me sorprendes.- Una lágrima de emoción aparece en sus ojos.  
– Cariño, significas el mundo para mí, de verdad.-  Ella se declara en broma.
- ¿Me ayudas a desabrocharlo?-  Marlene le pregunta de pie delante del espejo Rebecca lentamente abre la cremallera por la espalda. El calor del aliento tan cerca de su columna, excita la piel de gallina de Marlene. Se da la vuelta hacia ella y con la punta de la lengua la toca como un baile sensual de los labios en un beso profundo y limpio Rebecca pasó un dedo debajo de la correa del sujetador de Marlene tirando de él hacia abajo, Marlene observa como traza el contorno de su pecho mientras baja la otra correa.
- ¡Por favor, Rebecca!- Gime con suavidad, con sus labios besa dulcemente el cuello de Marlene.  
- Tu sabor es tan dulce.- Le susurra, con su lengua viaja rozando su oído. - Quiero que estemos en la cama.- Rebecca le ruega sensualmente, Marlene la sigue. Rebecca comienza a quitarse la ropa, Marlene la mira despojada de vestidura. Marlene se desprende de su ropa interior y entran en la cama besándose casi violentamente y apasionadas.
- He echado de menos esto.-  Marlene dijo casi en un grito.
- ¡Shh! Hagamos el amor.- Se besan de nuevo, Rebecca la mira a los ojos.
- ¿Estás cómoda?- Rebecca pregunta en un tono sutil.
- Lo estoy  y deseándote.- Rápidamente la vuelca acoplando con fuerza su montículo contra el de Marlene. En un movimiento rítmico la hace venirse arriba  cumpliendo los deseos que las dos querían. La noche está llena de pasión erótica.
Amanece, la carne desnuda, abrazadas, como fusionadas.
- Mateo deben estar despierto.-  Marlene dice en el oído de Rebecca en voz baja.
- ¡Sí! Se está haciendo tarde y hay que ducharse y vestirse, pero mi cuerpo es débil.- Comenta Rebecca estirándose.  Marlene sonríe.
- Quiero que recojas a Mateo en la universidad esta tarde, después del almuerzo.- Marlene le dice levantándose de la calzadora y poniéndose el último pendiente en su oreja.
- ¡Hmmm!- Gruñe Rebecca dando vueltas en la cama.
- ¿Estás deseando salir esta mañana? - Ella pregunta con la somnolencia en su voz.
- ¡Sí! Esta mañana, quiero ver lo bien que le hace.  He hablado con la cuidadora de la guardería, parece muy agradable y estuvo de acuerdo en que para empezar lo mejor es con medio día.  ¿Tienes algo pendiente  esta tarde?-  Marlene le pregunta cuando Rebecca tropieza en el cuarto de baño.  
- ¡No! Tengo una reunión esta mañana con Aaron para hablar sobre ese diseñador de trajes de baño español, eso es todo.-  Le responde lavándose la cara. Marlene se acerca a ella por detrás.
- Le voy a cambiar y a vestirle, te veo abajo.-  Coge a Mateo de su cuna que hace risas, abraza  su pequeño cuerpo.
- Buenos días de nuevo precioso.-  Marlene le dice al oído. – Estarás  entretenido esta mañana.-  Le hace cosquillas y lo viste con ropa de abrigo, se lo lleva abajo.
- Gran día para Mateo.- Ruth comenta al colocar el biberón en el calentador.
- ¡Sí! Rebecca lo recogerá después del almuerzo y lo traerá a casa.- Le responde, Ruth coge a Mateo y le da el biberón, mientras que Marlene termina el desayuno.
- Rebecca, no te olvides, después del almuerzo.-  Le dice al aparecer ella al pié de la escalera. Le da un beso en la mejilla y sale corriendo por la puerta.
- ¿Café?-  Ruth le ofrece una taza y unos bollos.
- ¡Sí! Eso será todo. Tengo una reunión esta mañana.-  Mira su reloj.
- Me tengo que ir, se me está haciendo tarde.-  Ella toma unos sorbos de café y corre hacia la puerta.

Rebecca entra en vestíbulo de la universidad y abre la puerta de Marlene.
- ¡Hey!- Saluda, Mateo está en su cochecito.
- ¡Shh! Le he dado de comer y  está dormido.- Rebecca cierra silenciosamente la puerta, besa los labios de Marlene, sonriendo y luego mira a Mateo.
- Te veré más tarde.- Agarra el mango del cochecito, Marlene la sigue hasta la puerta.
- Puede despertarse con hambre de nuevo.-  Le dice con tono preocupado.  
- Entendido, no te preocupes.-  Rebecca le asegura. Se besan de nuevo, Marlene cierra de nuevo la puerta. Rebecca coge las llaves de su bolso y se asegura de que la manta cubre bien a Mateo. Comienza a caminar por el pasillo cuando la puerta de la oficina al lado de Marlene se abre, una chica rubia salió sorprendiendo a ambos. Sus miradas se encontraron. - ¿Miriam? ¿Miriam Pesch?-  Rebecca expresa sorprendida.