Una separación necesaria

Una separación necesaria

viernes, 11 de agosto de 2017

CAPÍTULO 100


                         LO QUE BIEN EMPIEZA, BIEN ACABA
Rebecca sostiene la mano de Marlene con fuerza mientras esperan para empezar con la ecografía.
- ¿Estás nerviosa, excitada, o algo así?-  Rebecca sonríe.
– Nerviosa.- Marlene lo hace entre dientes.
- ¿Estamos listas?-  La enfermera les pregunta.        
– ¡Lo estamos!- Rebecca contesta agarrando la mano de Marlene con más fuerza.     
- ¡Ok! Esto estará un poco frío.-  Empieza a extender el gel en su abdomen.
- Ahora  señora Von Lahnstein, voy a empezar.- Comienza a pasear el lápiz del ultrasonido sobre ella en un patrón circular haciendo paradas momentáneas pero breves.
- Si me disculpan, voy a llamar al Dr. Kurtz.- Rebecca afloja la mano de Marlene con rapidez. 
- Espera, ¿Está todo bien?-  Ella la sigue hasta la puerta.
- Por favor, Sra. Von Lahnstein, déjeme que venga el doctor.-  Ella repite. Marlene levanta la cabeza con una extraña expresión en su rostro.
- ¿Crees que algo anda mal?-  Pregunta con nerviosismo, Rebecca se acerca de nuevo a ella.
- ¡No sé!-  Ella sacude la cabeza, al instante el médico  entra.
- Dr. Kurtz. ¿Hay una razón para estar preocupado?- Marlene cuestiona bruscamente.
- ¡No! Es sólo un problema técnico.-  Empieza la ecografía de nuevo.
- ¡Bueno! - Gira la pantalla hacia ellas, ambas observan la imagen.  
- ¡Marlene! Vas a tener gemelos.-  Se quedan sin aliento, Rebecca en voz alta exclama.
- ¡Gemelos!- Marlene traga saliva mirando más de cerca a la pantalla. 
- Veo, veo a los dos.- Suena su voz con alegría.
- Este bebé en el frente.-  Apunta a la pantalla. - Es un niño, sin embargo, es más difícil saber el sexo del otro está de  espalda.- La mirada de Rebecca se hace  hosca y se echa a llorar.
– Entonces. ¿Cómo es esto de diferente con mi otro embarazo?-  Marlene cuestiona preocupada con lo desconocido. La enfermera comienza a limpiarla.
- Va a llevar el doble de carga y, a veces puede ser un embarazo difícil, es posible que necesite reposo en cama y en muchos casos el parto no será natural, sino por cesárea.- Le explica mientras escribe notas en la ficha.
- ¡Oh! Ya veo.-  La mirada en el rostro de Marlene es de aprensión, él le pone la mano en el hombro para tranquilizarla.      
- No hay que preocuparse, has tenido un buen embarazo y un niño sano antes.- Le  expresa con entusiasmo.
- ¿Cuándo debe ser el nacimiento?- Rebecca pregunta aún bajo el schok de los gemelos, todavía en la vanguardia de su mente.
- En o alrededor del diez de noviembre y si vemos las cosas se ponen difíciles, puede que tengamos que hacer algo antes. Marlene, Quiero verte de nuevo en un mes. Comenzarás a engordar más y algunas de las molestias que experimentaste pueden ser dos veces ahora y necesitarás mucho descanso y menos estrés a medida que se acerque el parto.-  Le añade y le da una receta. 
- Empieza a tomar estas vitaminas hoy y si tienes alguna pregunta de preocupación por favor llámame. Nos vemos en un mes.-  Recoge la carpeta debajo del brazo y sale de la habitación. Marlene se viste. Rebecca se mantiene tranquila.
- No pareces feliz.-  Marlene se ha dado cuenta mientras habla.
- Estoy feliz sólo me preocupo por ti y lo que esto podría implicar.- Se inclina hacia delante para besar a Marlene como si estuviera ofreciendo una tregua.
- Obviamente tenemos mucho que pensar.- Marlene comenta mientras camina a la zona de recepción.
- Yo podría haber causado esto.-  Rebecca se ríe con un ligero movimiento de la cabeza.
- ¿Cómo?- Marlene pregunta  curiosa.
- Tristán y Helena son gemelos y está en mi línea de sangre.-  Abre la puerta del coche. Marlene coloca su mano en la de Rebecca, cuando ya conduce fuera del hospital.
- ¡Tonterías! Era una posibilidad  que pudiera tener gemelos. ¿Qué pasa con Ollie? También puede tener gemelos en su línea.-  Se ríen con franqueza.
- Debemos parar y ver Ollie, él debe saberlo de inmediato.-  Rebecca le comenta. Marlene hace una llamada.
- ¡Ollie, oye, ¿Dónde estás?-  Le pregunta.        
- ¿En casa?-  Él responde con entusiasmo.
- ¡Quédate ahí! Estamos a sólo unas pocas manzanas de distancia.-  Ollie espera a que lleguen.  Marlene, Rebecca por fin llegan y entran en el piso.
- Bueno, no me hagas esperar. ¿Muchacha? ¿Muchacho?-  Les pregunta con entusiasmo.
- Quizás haya de los dos.-  Rebecca responde dejándose caer en el sofá.
- ¿Qué quiere decir?- Él la mira con la frente arqueada.
- Estoy embarazada de gemelos.- Marlene le comunica. Ollie se queda sin habla.
- ¿Gemelos? ¿En serio?-  Dice confuso. 
- Oíste correctamente.- Rebecca le da un codazo, él escucha con incredulidad.
- ¿Tienes gemelos en tu árbol genealógico?-  Pregunta Marlene.
- No que yo sepa, no lo sé. - Responde de nuevo mirando al suelo.
- Espero que no estés contrariada.-  Continúa mirando a Marlene.
- ¡No! Fue simplemente un Schok, eso es todo.- Ella lo tranquiliza.
- ¡Bueno! Yo estaré aquí por lo que se necesite, sabes que puedes contar conmigo. Ésto es motivo de celebración.-  Se levanta del sofá y saca una botella de mosto del gabinete, les sirve una copa a cada una.
- ¡Gracias Ollie!-  Marlene comenta.
- Estoy muy honrado de que me halláis elegido. -  Rebecca le acaricia el hombro
- Te conocemos, sabemos que no harías nada que dañara a nuestra familia, además ya ves a Mateo lo guapo que es.-  Ella le asegura con voz amable y cariñosa.
- Para nosotras eres el mejor.-  Marlene remata. Terminan sus bebidas y se despiden.

Marlene entra en su oficina y suspira al quitarse el suéter.  - ¡Cassandra! No oí que llamaba, adelante.-  Entra aclarándose la garganta.
- Quería hablar contigo, sé que este último año ha sido un poco difícil. Pienso que ambas estamos interesadas en normalizar el trato. Te debo una disculpa por mi comportamiento.-  Marlene puede ver la lucha interna y el tormento en su cara.
- ¡Gracias Cassandra! Significa mucho viniendo de ti. -  Marlene se sienta a su escritorio y cruza las manos.
- También quiero que sepas que eres una gran instructora y que eres muy apreciada aquí, diseño gráfico parece haber conseguido un gran éxito, felicidades por ello.-  Cassandra le relata moviéndose más cerca del escritorio.  Marlene extiende su mano hacia ella.
- Me alegro de que podamos mirarnos a los ojos de nuevo.-  Marlene se ríe, Cassandra también ríe mientras estrechan las manos.
- Ahora, si me disculpas, tengo algunas pruebas para evaluar.-  Se da la vuelta dejando que Marlene se sienta a gusto. El profesor Schumer se cruza con Cassandra en la puerta.
- ¡Buenos días! ¿Cómo van las cosas?-  Él la mira y luego a Marlene.
- No podían ir mejor.-   Ella le responde y sale dejándolo para hablar con Marlene, cierra la puerta.  
- ¿Han hecho las paces?-  Le pregunta y se sienta frente a su escritorio.
- ¡Si! Vino a pedirme disculpas y todo está arreglado.-  Responde con firmeza.
- Ella parecía encantada. ¿Querías verme?-  Él cambia rápidamente de tema.
- ¡Sí! Estoy embarazada.-  Expresa con su voz llevada por la emoción, el profesor Schumer le coge la mano.  
– Me alegro por ti y Rebecca.-  Él sonríe a Marlene.
- Voy a dar a luz alrededor del primero de noviembre.-  Ella le relata.  
- Como siempre y cuando tengas un asistente en tu lugar yo no tengo ningún problema.-  Con una sonrisa anima el momento.
- Estoy embarazada de gemelos.-  Atrapa a Schumer con la guardia bajada.
- ¡Oh!- Exclama.
– Entiendo que debe saberlo porque a veces éste embarazo puede ser más difícil y  necesitaré algo de descanso añadido y habré de permanecer en casa más tiempo.-  Le explica, él frunce el ceño. 
- Lo más importante es tu salud, no te preocupes, nosotros seguiremos aquí, los hijos son de suma importancia. Has hecho un trabajo muy bueno para Universidad, tendrás el apoyo del claustro. - Le asegura.
- Gracias profesor Schumer este trabajo aquí significa el mundo para mí.-  Ella muestra su euforia.
- ¡Hey! Marlene.- Miriam la llama desde el pasillo al ver al decano salir.
- ¿Cómo estás?-  Le pregunta.  
- ¡Estoy bien!-  Responde.
- ¿Cómo está Rebecca?- Le pregunta además.
- ¡Bien!  Ocupada y estamos esperando.-  Marlene sonríe mientras caminan hacia sus clases.
- Estoy feliz por vosotras. ¿Niño, niña?- Marlene se detiene en la puerta de su clase.  
- Ambos, tal vez.-  Ella arquea la ceja.
- ¡Hmmm! ¿Gemelos, supongo?-  Miriam sonríe ampliamente.
- ¡Sí! Gemelos.- Se miran la una a la otra y sonríe.
- Me gustaría ver a Rebecca manipulando gemelos.- Bromea tocando en el hombro de Marlene.
- Bueno, tengo clase.-  Y añade.
- ¡Por favor! Dile a Rebecca que os deseo todo lo mejor.-   Y dicho esto se aleja de Marlene pasillo adelante. Marlene se cruza de brazos y se queda mirando la figura mundana que una vez que había capturado el corazón de su esposa. Sonríe tenuemente y luego entra en silencio en su clase para cumplir un día de trabajo.  

- ¡Rebecca! -  Marlene llama.
- ¡Aquí!-  Ella responde desde la gran sala. Marlene la encuentra reposada en una silla con un libro de bebés en la mano.
- ¿Qué estás haciendo?-  Ella le pregunta y se sienta a su lado después de besarla. 
- Vamos a tener un niño, eso es seguro.- Ella juguetona pone los ojos en Marlene.
- ¿Y?- Marlene bromea con media sonrisa.
- Esperábamos una niña, el otro gemelo podría serlo.-  Conjetura. Marlene suspira.
- ¿Así que estás buscando en los nombres de niño? - Ella lo asume al voltear hacia arriba la etiqueta del libro.
- ¡Sí! Hay que empezar a pensar en nombres.-  Rebecca suena a entusiasmo.
- ¿Y ya has reducido la lista?-  La pregunta hace que Rebecca emita una sonrisa.
- Hay tantos sin embargo.-   Vuelve a reír.
- Me gusta Nicholas y pensé que pudiéramos llamarle Nicholas Oliver, en honor a Ollie.- Le da el libro a Marlene mientras habla. Marlene hace un gesto con la cabeza mostrándose de acuerdo.
- ¡Me gusta! Yo no había pensado mucho en el nombre de un niño. Descubrir que son  gemelos ha sido impactante y no me ha permitido tener mucho tiempo para hacer una pausa. ¡Rebecca!- Marlene extiende la mano a su cara.  
- También existe la posibilidad de que sean dos niños.-  Le dice con seriedad.
- ¡Lo sé!  Esperaba tener una niña.-  Rebecca parece un poco triste
- Tenemos que elegir otro nombre de niño.-   Expresa en un tono dulce pero sincero.  De nuevo el libro abierto y con especial interés lo van hojeando hasta que eligen un nombre.
 - ¡Así! Brandon, Brandon Thomas ¿Cómo tu padre?-  Pregunta Rebecca y  se sirve un whisky en su vaso.
– Un bonito regalo para él.-  Marlene  responde.
- Madeline Viktoria si se trata de una niña.-  Rebecca remarca y cruza sus dedos, Marlene asiente contenta.

Las semanas pasan rápido, Marlene y Rebecca se preparan para el nacimiento de sus bebés. 
- Espero que esta ecografía muestre que el bebé se ha movido lo suficiente para ver el sexo del otro.-  Rebecca comenta entre dientes mientras esperan al Dr. Kurtz para comenzar con la técnica. Él entra en la sala y las saluda con afecto. Despues de un breve interrogatorio se dispone hacer la ecografía.
- ¡Está bien! Ya sabes que vas a sentir un poco frío al tacto.-  Él comienza a mover el puntero través de su vientre,  vuelve la pantalla hacia ellas, ambas pueden ver la imagen y contienen la respiración a la espera de encontrar el resultado de sus ilusiones.
- Está claro que ambos han cambiado y que los gemelos son chicos.-  Rebecca aprieta la mano de Marlene  mientras baja la cabeza.
- No hay chica.-  Murmura.
- Todo se ve bien.- Señala el facultativo, y continúa.
- Quiero hacer algunos análisis de sangre y comprobar su nivel de lípidos, la presión arterial es un poco elevada y quiero controlar eso, son seis meses y en un momento las cosas podrían llegar a ser complicadas, quiero verte de nuevo en dos semanas, descansa un poco.- Le ordena y sale despidiéndose con cortesía. Entra de nuevo la enfermera para extraer su sangre.
- ¿Estas decepcionada?-  Marlene pregunta con firmeza cuando la enfermera ya sale de la habitación.
- ¡No! Bueno un poco, pero en este momento lo único que me importa eres tú y la salud de los bebés, el Dr. Kurtz te ha ordenado descansar un poco y necesitarás más cuidados de tu esposa.-  Rebecca le indica con un voz cariñosa y el ceño fruncido.
- Estoy ya tan grande e incómoda.-  Ella se queja con voz tenue.
- Parece que estoy embarazada con la mitad de un equipo de fútbol.-   Bromea, Rebecca y ella se ríen.

Rebecca trae una bandeja con la cena a Marlene. Está descansando en la cama.      
- ¿Cómo te encuentras?-  Rebecca le pregunta dejando la bandeja.
- Gorda y cansada.-  Dice acariciando el abultado contorno de su vientre.
- Ya sabes lo que el médico dijo, tienes que hacer reposo en cama.-  Le comenta con firmeza.
- ¡Lo sé! pero no me olvido de mis clases, el yoga, y el cumpleaños de Mateo.-  Rebecca la tranquiliza, toma un mechón de su cabello y lo hace girar con sus dedos. 
– Estás de  ocho meses, y por desgracia tu presión arterial es demasiado alta.-  Le da un beso. - Ahora tienes que comer algo.- Marlene recoge el tenedor de la bandeja y  se sienta. - No tengo hambre, estoy cansada.-  Ella empuja la bandeja a distancia.       
- ¡Marlene!- Rebecca se agita. - ¡Tienes que comer!- Recalca.
– No te preocupes por mí, ya comeré más tarde.-  Marlene la agarra del brazo y tira de ella a su lado.       
- Debería estar controlando a Mateo, Ruth está muy ocupada estos días.-  Rebecca habla colocando sus manos detrás de la cabeza de Marlene. 
- Él es como dos.- Marlene se ríe.
- ¡Sí! Como dos terribles niños.- Le menciona.
- Lo encontré antes, quiero decir que le perdí de vista durante una fracción de segundo y lo encontré en la sala grande a punto de coger una botella de whisky.-  Se ríen con simpatía.
- Me gustaría poder hacer el amor contigo.-  Marlene, de repente, se pone seria, Rebecca la besa con dulzura.
– Nosotras lo haremos cuando sea oportuno.- Sonríe y la besa de nuevo.- Pero en este momento lo que necesitamos es asegurarnos de que los tres estáis bien, eso es en lo que estoy centrada.- Marlene la mira a los ojos.   
 - Eres la mejor, mi mejor amiga, mi amante, mi confidente.-  Le toca con los dedos  los labios a Rebecca, cierra los ojos y se besan, luego agarra su mano en busca de apoyo.

Rebecca camina nerviosa por el pasillo de la clínica. Esta vez ha entrado acompañando a Marlene, pero una vez la han sedado se tuvo que salir, los nervios de ver a su esposa en éste trance la han traicionado y está como gato enjaulado, de un lado para otro. 
- ¡Hey! Ella va a estar bien.- Thomas la tranquiliza.
- ¡Lo sé!- Ella baja la cabeza.
- ¡Señora Von Lahnstein!- La enfermera la llama.
- Tu esposa te reclama.-  Se disculpa y rápidamente corre al lado de Marlene.
- ¿Estás bien?-  Ella pregunta mirando alrededor, Marlene no responde, oye un llanto y luego otro, una amplia sonrisa se dibuja en su cara cuando le entregan un niño y luego el otro, uno moreno y el otro rubio.   - ¡Oh! Por Dios son perfectos.- Marlene sigue sedada, logra una sonrisa  y balbucea
- ¡Sí! ¿Qué te parece, Nicholas el rubio y el moreno Brandon?-  Le susurra.
-  Me parece genial. ¡Te quiero! Y que guapos.- La enfermera ayuda a Rebecca a colocarlos en sus cunas.
- Voy a llevarlos hacia al nido, espero un momento si quiere hacerlo saber a su familia.-  Le oferta a Rebecca.
- Me quedaré con Marlene un rato.-  Le retira el pelo de la cara.  - ¿Te duele algo, cariño?- Le pregunta con toda la dulzura que le es posible.
- ¡No! Estoy bien, todavía un poco aturdida.-  Hace una mueca.
- Los chicos se ven preciosos.-  Bromea Rebecca. - Los veo como nosotras dos, rubia y morena. Descansa y no te preocupes por nada.-  Las enfermeras regresan.  - Estamos a punto de llevarla a la habitación.-  Anuncia una de ellas.
– Ve a enseñar a nuestras familias a los chicos.- Marlene le ordena y  cierra los ojos, Rebecca le da un rápido beso en la mejilla.
- Los niños están en el nido.-  Rebecca anuncia a todo el mundo. Señala con el dedo al final del pasillo, allí se reúnen frente a las ventanas.
- Chicos Lahnstein, tienen un bonito parecido a ella. - Tristán comenta colocando el brazo alrededor del hombro de Rebecca.  Emily se acerca detrás de ellos acariciando la protuberancia que sobresale de su vientre.
- Rebecca, estoy muy feliz por ti y Marlene.-  Elisabeth se apoya en el hombro de Rebecca en un esfuerzo por transmitir tranquilidad.        
- Era mucho esperar gemelos. ¡Santo cielo!-  Exclama.
- Felices y sanos.-  Biggi añade.
- Parece que me voy a quedar más de lo normal.-  Dana interviene.
- Me alegro de que estés aquí.-  Expresa Rebecca.
- Me alegro de que todos estéis aquí significa mucho para, mí y Marlene.-  Todos ellos la abrazan en una piña.

Rebecca toma un sorbo de café mientras estudia los titulares del periódico.
- Debe ser un interesante artículo.-  Ruth comenta llegando a la barra y entrega a Rebecca su desayuno.
- ¡Hmmm! - Ella entrecierra los ojos.
- No he oído a ninguno de los chicos todavía y Mateo sigue durmiendo a pierna suelta. - Ruth menciona cuando Marlene baja las escaleras.
- Pensaba que se me hacía tarde.- Besa la mejilla de Rebecca.
- Tu primer día de regreso. ¿Cómo lo llevas?-  Rebecca pregunta con curiosidad.
- Lo sabré al final del día. Papá irá a recoger a Dana para llevarla al aeropuerto esta mañana.-  Le  recuerda a Rebecca.
- ¡Ok! ¿Tiene ya las maletas?-  Marlene asiente.
- Bueno, tengo trabajo que hacer, Ruth si necesita un poco de ayuda con los chicos, voy a estar en mi oficina.- Rebecca se excusa.
- Acabo de comprobar a Mateo y está empezando a moverse.-  Dice Marlene. 
- Lo tendré vestido y listo para que lo recoja un poco más tarde.-  Ruth informa a Marlene. Marlene entra en la oficina de Rebecca.  
- Quiero pasar un tiempo a solas esta noche.-  Ordena, Rebecca le sonríe abrazándola por la cintura.
- Un poco de romance.-  Ella se ríe.
- Ahora podría utilizar algo de eso pero tenemos tres niños que van a querer toda nuestra atención.-  Marlene gimotea pasando el dedo por los labios de Rebecca.
- Los gemelos se van a casa de papá esta tarde y Mateo se quedará con Olli y Jorge  esta noche, Ruth necesitaba la noche libre y usted y yo necesitamos tiempo de silencio.-  Rebecca frunce el ceño. Marlene sonríe. Se besan románticamente.
- ¿Seguro que estás lista para esto?-  Rebecca interroga por la excitación.
– Lo estoy, sólo tú y yo, el vino, un baño caliente y quién sabe qué más.- Ella instruye con un toque de su dedo en la punta de la nariz de Rebecca.

- ¡Te amo!- Rebecca habla tumbada en la curva del brazo de Marlene, ella acaricia el pelo de Rebecca.
- Yo estaba pensando…-  Marlene comienza
- ¿El qué?- Rebecca corta la frase.
- Sé que deseas tener una niña.-  Se da la vuelta hacia Marlene.   
- Estoy feliz con nuestros hijos.- Comenta con una risita, argumentando en voz baja. - Tres son suficiente.- Ella estudia la expresión del rostro de Marlene.
- Sé que con el tiempo seguiremos pensando en una chica.-  Le advierte con una sonrisa. - Pero es que no creo que pueda gestar a otro niño.-  Ella bajó la cabeza con dolor.   
- ¡Hey! Marlene, no está mal, podremos adoptar si decidimos en el futuro que queremos otro niño.- Rebecca la calma besando sus labios.
- Hay algo que quiero decirte, solo para que lo pienses.-  Mira a Rebecca en serio.
- ¿Y qué sería?- Ella vaciló.
- Sé de la dedicación que has puesto a tu trabajo, que los viajes son una gran parte de él, y conmigo has estado maravillosa.-  Rebecca interrumpió.
- Marlene no sé lo que quieres decir.- Le exige en un tono atractivo.
- ¡Bien! Pero no te enfades.-  Ella empieza de nuevo. - ¿Estarías dispuesta a gestar nuestro próximo hijo?-  Espeta a una aturdida Rebecca.
- ¿Qué? ¿Yo?- Pone la mano en el pecho segura de lo que acababa de oír.
- Podríamos hacer la fertilización in vitro como lo hicimos con los gemelos, podríamos darnos esa oportunidad.- Explica muy alegre a Rebecca.
- ¡Marlene!  Nunca tuve un pensamiento sobre ello.- Deja de hablar mirando la calidez de la cara de su esposa.
- ¿Quieres?- Marlene le pregunta y espera una respuesta.
- ¿Tenemos algo de tiempo para pensar en ello? No lo descarto, los gemelos tienen sólo tres meses de edad y el suficiente trabajo para mantenernos ocupadas. Te prometo hacer una reflexión seria.-  Marlene sonrió.
– Te amo, y quiero hacer el amor contigo tanto como para recuperar estos meses. Y podemos esperar, tienes razón tenemos la mitad de un equipo de fútbol que necesita nuestra atención.- Rebecca suspira.      
- Escuela, deportes, primeras fechas, etc…- Rebecca sueña despierta. De pronto comienzan a reír haciéndose cosquillas mutuas. “Nuevos inicios, Marlene” Rebecca está pensando mientras se besan. Ahora la vida no ha hecho más que empezar...