Una separación necesaria

Una separación necesaria

viernes, 26 de mayo de 2017

CAPÍTULO 77


                         
               

                                TODO PREPARADO

Rebecca espera pacientemente una respuesta de Jean Dupree.  
- Elisabeth y yo hemos discutido sobre ese joven muy talentoso que has descubierto, no tengo a nadie en mente. Sé que eres reacia a dejarlo ir, pero…- Él duda empujando sus gafas en el puente de la nariz.
- No puedo dejar de pensar que puede ser un buen diseñador en París, tendría carta blanca para hacer lo que le plazca y un campo de diseño muy abierto para planificar proyectos futuros para susurros de la noche.- Rebecca mira fijamente a Elisabeth antes de hablar.
- Creo que es en su mejor interés aceptar la posición en París.- Elisabeth se aclaró la garganta.
- He disfrutado trabajando con él, es un joven maravilloso, con una gran cantidad de talento. Pero yo estoy muy ocupada con los asuntos familiares que ocuparán gran parte de mi tiempo el año que viene. Sebastián está claramente secuestrado con el aspecto legal de LCL y Tanja tiene bastante en su plato con las boutiques y las aperturas de tiendas. Creo que con los cambios mi tiempo estará mucho mejor optimizado aquí.-  Elisabeth habla profesionalmente.
- Así que, si no he entendido mal, vamos a ofrecerle la posición de París tras el desfile de moda.-  Dupree expone con cordialidad y termina su café.
- Si ustedes, señoras, me disculpan debería descansar antes de la cena, los viajes largos me cansan mucho.- Se pone de pie estrecha la mano de Rebecca y en silencio sale de la sala. Rebecca siente cierto alivio de la tensión acumulada.
- Sé que debe haber sido difícil.-  Rebecca se pronuncia.
- En realidad hemos hecho mucho con la línea de ropa interior, lo que jamás hubiera imaginado y el verdadero talento es Angelo. Él no necesita ningún tipo de distracciones por mi parte, creo que su traslado a París es la mejor decisión.-  Elisabeth le habla con calma. Rebecca se levanta y coloca su taza de café en la bandeja de servir.  
- ¿Has hablado con Marlene?-  Elisabeth le pregunta con mirada inquisitoria.
- ¡No! Hoy no, las cosas han estado algo tensas la mayor parte del día.- Rebecca suspira después de responder.  
- Debes decirle la verdad.- Ella le aconseja de nuevo. 
- Debería, pero ahora tengo la espalda contra la pared. Tenemos invitados y no necesito agitación durante los días de la moda. Además no necesito que Katherine tome nota si piensa que algo pasa entre Marlene y yo. – Respira en profundidad.
- Necesito tranquilidad, quiero contratar a Sofía si ella quiere, tendrá LCL. No hay nada más que pueda hacer en este momento. Me preocupo por la salud de Marlene y el bebé. Se lo diré, pero sólo cuando perciba que es el momento. – Satisface  la curiosidad de Elisabeth.
- ¿Y qué te hace pensar que la gente no se dará cuenta? Katherine no estará indiferente.-  Rebecca se acerca a la ventana y se asoma.
- Me gustaría que me odiara de verdad.-  Elisabeth se acerca a ella poniendo las manos sobre sus hombros.  
- Ella te ama y te dejó muy claros sus sentimientos.- Rebecca estiró la cabeza hacia atrás.
- Tal vez con la línea adolescente viaje por todo el mundo y se aleje de Alemania.- Elisabeth sonríe.
- Siempre y cuando su madre esté viva y su familia necesite su apoyo, algo que no va a suceder. Además si se queda en LCL  todavía tendrás que lidiar con ella de alguna manera.-  Rebecca baja la cabeza y se cruza de brazos.
- Tienes razón.  Debería irme. Marlene estará en casa pronto y tengo que tratar de hacer las paces, aunque no es tonta y huele los problemas a distancia.-  Una sonrisa temerosa cruza su rostro.  
- Después del desafío que debes afrontar. ¿Os uniréis a nosotros para la cena?-  Elisabeth preguntó.
- ¡No!- Responde sacudiendo la cabeza. - Creo que necesitamos un poco de tiempo a solas esta noche. Ésta será una semana de mucho trabajo y lo suficientemente estresante y, por supuesto, estaremos aquí mañana por la noche.- Abraza a Elisabeth mientras contesta. 

Rebecca va andando lentamente por el camino que bordeaba el muro de piedra donde se separan las propiedades hasta el arroyo con  los árboles  en flor, mira su reflejo en el agua clara de la corriente. El calor del día se ha apagado, ahora siente frio, envuelve sus manos alrededor de sus brazos con un escalofrío. Marlene está mirando por las puertas francesas que dan al patio y ve a Rebecca cerca del arroyo, Saca una chaqueta del armario del vestíbulo y camina a su encuentro.
- ¡Hey!- Sorprende a Rebecca, le entrega la chaqueta.
- ¡Hola! No te esperaba tan pronto. - Le comenta.
- Acabo de llegar a casa y te vi aquí ¿De regreso desde el castillo?- Rebecca la coge de la mano.  
– De allí vengo.- Comienzan a caminar a lo largo del arroyo. - Es una hermosa tarde, perfecta para un paseo.- Aprieta suave la mano de Marlene.  - ¡Te amo!- Su cabeza se inclina hacia el hombro y descansa allí.  Lentamente caminan por el bosque.
- Es hermoso en esta época del año.-  Marlene lo recita descansando contra un árbol de arce grande. Rebecca pone sus manos alrededor de su cintura.
- ¡Bésame!- Marlene cierra los ojos y se inclina hacia adelante. Rebecca y ella unen sus bocas con suavidad y su lengua sondeando. Las manos de Rebecca comienzan a vagar libremente por el costado de Marlene mueve su pierna hasta hundirla en su montículo, ella gime. Rebecca calienta la boca besando cada pulgada del cuello de Marlene que se queja en voz alta haciendo una mueca cuando empieza a desabrochar su pantalón.
- ¡Rebecca!- La mano de Marlene intenta detener sus avances. - ¡No me detengas!- Ella le pide aflojando la mano de Marlene. - ¡Rebecca! yo no…- Rápidamente le cubre la boca con la mano sujetándola fuerte contra el árbol. - ¡Por favor!- Ella ruega mientras los dedos de Rebecca encuentran el camino al calor de su seno, lo que la hace flexionar las piernas. - ¡Oooh!- Sus gemidos van dirigidas a la oreja de Rebecca, su aliento caliente como el fuego causa una carga emocional que dispara la espalda de Rebecca. - Si me quieres, entonces llévame a la cama.- Marlene se pronuncia eróticamente, sus ojos penetrantes y la mirada ardiente, Rebecca acepta que la guiara de regreso a casa. Una vez dentro se miran la una a la otra perdidas en la pasión mutua. Arriba, la luz de la tarde, sombras emitidas a través de las ventanas que hacen que la habitación esté tenuemente iluminada. - ¡Quítate la ropa!- Rebecca le pide con los labios temblando. Marlene abre la cremallera lentamente sus pantalones vaqueros y con vacilación los deja caer al suelo, se desabrocha la camisa haciendo que Rebecca  tiemble por dentro. Marlene se queda sólo con su ropa interior. Rebecca se acerca a ella deslizándole suavemente los tirantes de su sostén a los lados de sus brazos y se lo quita para tirarlo al suelo.
- ¡Ponte en la cama!- Le dice con una mirada intensa, Marlene obedece, Rebecca se quita la chaqueta, luego la camisa, el sujetador y los pantalones vaqueros, se pone delante de ella vestida sólo con su ropa interior. Retira la otra prenda de Marlene, corre encima de ella que se deshace de sus bragas y abre las piernas como ella.
- ¡Te quiero!-  Marlene suavemente le dice. Los ojos de Rebecca contemplan los de ella. Sus manos suavemente trazan el camino a su montículo y luego dentro de ella.  Marlene se retuerce de completo placer. Agarra el pelo de Rebecca con las manos cerradas llega al clímax en repetidas convulsiones y la mente en un estado de felicidad erótica. Marlene pone  lágrimas que corren de sus ojos mientras jadea y su mente se recupera del toque de Rebecca. - ¿Estás llorando?-  Le pregunta con preocupación. Marlene se seca las lágrimas con sus dedos.
- ¿Sabes lo que me haces sentir?-  Le pregunta olvidando las discusiones que habían mantenido.
– Si que lo sé, es en lo que confío para  mantener la fe en mi amor y que te guíe en el mejor y el peor de los momentos. Puedo hacerte sentir de esta manera porque te amo más de lo que imaginas.- Los labios de Marlene rápidamente tapan su boca en un profundo beso apasionado. Acabado ella se retira mirando a sus ojos marrones con intensidad.        
- ¡Hmmm! ¿Qué fue eso?-  Rebecca quiere saber la respuesta. - Para hacerte callar.- Sonríe y coge a Rebecca entre sus brazos, con su dedo índice hace movimientos arremolinados en su brazo. - ¡Hazme el amor!- Rebecca ruega con ternura. Las manos de Marlene se cierran alrededor de su cuello y le da un beso. - Quiero sentir tu pasión, tu amor.-  Rebecca habla mirándola, Marlene se deshace de la ropa interior de Rebecca. Con sus labios sensuales besa su piel. Marlene toca leve y tiernamente el rincón mas sensible. Rebecca gime, con su mano Marlene provoca que Rebecca se tense a la vez que acaricia las largas hebras de pelo de Marlene. Su cuerpo se arquea y uniendo al ritmo sus bocasl hasta que explota con una ola de placer. Durante un rato prolongado permanecen encerradas la una en brazos de la otra.
- ¿Tienes hambre?- Marlene pregunta en un susurro.
- ¡Si! Y mucha.- Ella se acerca y besa la parte superior de la cabeza.
- Ruth debería estar en casa pronto.- Marlene añade al sentarse. - Si estás hambrienta podría arreglar alguna cosa.- Ella busca algo en el centro de los ojos de Rebecca.               
- ¿Tenemos sobras?- Le pregunta Rebecca, Marlene piensa un segundo.
- ¡Tenemos! Pero podía cocinar algo para las dos.- Ella la agarra del brazo.
- No quiero que te pongas a cocinar ahora, relájate, sólo hay que calentar lo que encuentre en el refrigerador.-  Le responde a Marlene. - Necesito una ducha.-  Rebecca le dice saliendo de la cama. - ¡Vente conmigo!- Le sonríe extendiendo su mano hacia ella.
   
- ¿Cómo fue la visita con Dupree y Elisabeth?- Marlene le pregunta sacando el plato del microondas.
- ¡Tranquila!- Responde pensando en volver a la conversación.
- ¿Había alguien más allí?-  Pregunta con curiosidad.
- ¡No! Sólo ellos dos.- Le contesta poniendo los mantelitos en la barra.
– Apuesto que Dupree está emocionado con la boda.- Le comenta mientras se sientan a comer.
- ¡Sí! Hablamos de la boda, la madre de Emily asistirá y se alojará en el castillo.- Marlene sigue preguntando.
- ¿Qué más habéis hablado?-  Marlene apoya el codo en la barra y reposa la cara en su palma.
- Angelo se trasladará a París, ya se ha decidido pero él no lo sabe todavía y no se le ofrecerá hasta que el desfile haya terminado.- Mira a Marlene con cautela.
- Creo que es lo mejor.-  Rebecca tose levemente aclarándose la garganta, Marlene se ríe entre dientes.
- Angelo, si fuera una mujer, se podría  decir que es una víctima de las circunstancias.-  Marlene expresa con gravedad con intención de hacer unas risas.
- Deja que te ayude con los platos.-  Ellas terminan de limpiar la cocina justo cuando Ruth entra por la puerta principal.
- Supongo que el encuentro ha ido bien.- Comenta Marlene. Ella se quita su chaqueta y la cuelga en el armario del vestíbulo.
- ¡Sí! Lo he disfrutado, ¡Gracias!-  Sonríe agradecida. - Voy a estar trabajando la cena mañana por la noche. ¿Hay algo en particular que le gustaría hacer para mañana?  Porque mi tarde se gastará en el castillo.-  Ruth pregunta
– Los quehaceres regulares de la mañana.- Marlene le instruye
- Si me disculpan me voy a acostar.- Ella les da las buenas noches.
Rebecca coge a Marlene de la mano y entran en la gran sala, sirve un agua con gas y se la entrega.  
- Me alegraré cuando lleguemos al final de esta semana. Voy a sugerir para hacerte cargo de las futuras sesiones de fotos y desfiles de moda.-  Expresa tomando un sorbo de su whisky.
- ¿No debería estar haciendo eso de todos modos?- Marlene cuestiona relajada en el sillón, con los dedos trazando el borde de su vaso.
- Deberías.- Se quedan en silencio un momento sin cerrar los ojos.
- Creo que has ganado una gran cantidad de experiencia y credibilidad, conmigo viajando este verano creo que serás capaz de intervenir y hacerte cargo. Tanja tiene las manos llenas con la moda internacional y no tiene tiempo para dedicar a las sesiones de fotos o desfiles de moda. Espero que ella viaje, ahora que Emma han decidido llevarla a un internado este año que viene.-  Expone con seriedad y se bebe el resto de su whisky.
- Emma está creciendo rápido y tomará sus propias decisiones sobre lo que quiere. No sé, desearía que nuestros hijos se quedasen cerca de casa.-  Marlene conjetura. 
- Tanja se mostró reacia, en realidad no hemos hablado mucho, pero con sus hijos en la distancia pasará menos tiempo en LCL y más tiempo descubriendo nuevas aventuras, tal vez vaya a China.-  Comenta Rebecca entre risitas.
- Quería decirte que me he inscrito en una clase de preparación al parto, comienza en julio.-  Menciona Marlene.
- ¡Hmmm! Espero que hayas hablado con Ollie. Yo podría estar ausente.- Rebecca le comenta.
–Tengo a Ollie, ya hablé de ello con él y se ofreció, creo que estamos listos.-  Ella se acaricia el vientre suavemente y bosteza.
– Creo que es hora de irse a la cama.- Mira a Rebecca y se pone en pie, toma su mano, apaga las luces y suben al piso de arriba.

Rebecca entra por la puerta con retraso, viene de LCL apresurada, corre escaleras arriba.
- ¿Dónde has estado?- Marlene pregunta, Rebecca comienza a desnudarse para meterse en la ducha.
- Llego tarde porque había problemas en la sala de planchado y es la tercera vez este mes.- Exclama con enojo, Marlene se sienta al comodín para aplicar su maquillaje.
- Debe haber sucedido después de que me fui.- Rebecca disfruta del calor de la ducha, que relaja su tensión.
- Siempre es algo.- Habla en voz alta. Marlene se recoge el pelo en una coleta atado con un lazo negro. Se pone el vestido recién creado dándole forma sobre su estómago.
- ¿Por qué no puede alguien decir algo de inmediato en lugar de esperar hasta el último minuto?- Marlene pregunta calzándose un par de sandalias de vestir a juego negro. 
- No sé. A veces creo que tienen miedo de admitir que han roto algo o que si no funciona correctamente, por temor a que les echen la culpa. -  Rebecca responde dando un paso fuera de la ducha.
- ¡Wow! Te ves sexy. – Deja de hablar y mira a Marlene. Se envuelve en la toalla.
- ¡Gracias!- Responde sonriendo y colocando un par de aretes en sus lóbulos.
- ¿Has decidido lo que llevarás puesto?-  Le pregunta mirando su cuerpo desnudo que está delante de ella.
- El vestido de algodón azul claro.- Le responde girando en seco y corrigiendo el estilo de su cabello.
- No te he visto en todo el día.- Marlene le dice caminando detrás de ella y besando su hombro desnudo.
- Elisabeth y Angelo me tenían prisionera con lo último de la línea de ropa interior. Después me reuní con Tanja y Sebastián. Katherine estaba reacia y muy  poco dispuesta a discutir el nombre de la colección adolescente en la que ha estado trabajando. Aaron perdió el disco de memoria de las fotos y tuvimos que tomar otra serie de ellas de la pasarela. Ha sido un infierno de día, pero estamos casi allí.-  Le cuenta dándose la vuelta, abraza a Marlene.
- ¿Y tú, dónde estabas?-  Ella sonríe con su mejor estado de ánimo.
- Trabajé en mi oficina la mayor parte del día y me fui temprano. ¿La señora Van Dorn ya está aquí?- Le pregunta.
- ¡Uh! ¡No! Su vuelo se retrasó y llegaría tarde.-  Ella le responde sintiendo una opresión en el pecho. Rebecca se viste y se calza un par de zapatos de tacón, se pone una toquilla al hombro. 
- Te veo preciosa, casi podía quedarme en casa si no fuera por la cena.- Marlene le habla en un tono sensual.
- ¡Bueno! Pues organízalo para volver temprano.- Y comienzan a reír mientras salen en dirección al castillo. El paseo a la parte delantera del castillo está bien iluminado.  Los invitados van llegando. Rebecca abre la puerta para Marlene aparece el mayordomo.
- ¡Justus!- Expresa Marlene.  
– ¡Condesas! ¿Puedo tomar sus abrigos y carteras?- Rebecca ayuda a Marlene a quitarse el abrigo y se lo entrega a él que les muestra el camino a la gran sala. Katherine está junto a la chimenea con una copa de champán en la mano, Natasha flanquea un lado de ella y Abby el otro. 
- ¡Bueno, eso es que debe haber algún tipo de conversación.-  Marlene sonríe por lo bajo. Rebecca explora la sala en búsqueda de Sophia.
- ¡Rebecca!- Esa voz familiar suena detrás de ella, se gira para encontrarse d cara con ella.
- ¡Sophia! Confío en que hayas descansado del viaje, Te perdimos en LCL hoy.-  Le tiende la mano y la estrechan.
- Sofía, te presento a mi esposa, Marlene.- Ella le estrecha la mano y con una sonrisa dice.
- ¡Hola! He oído hablar mucho de usted.- Sus ojos grises llaman la atención de Marlene, la sonrisa y la curva de sus labios definen la hermosa mujer que está delante de ella. El cabello castaño bien peinado, el traje con estilo haciendo juego con el color de sus ojos y piernas elegantes y delgadas.
– Y yo de usted, es agradable conocerla.-  Marlene sonríe. Sophía cambia de tema.
- ¡Rebecca! He hablado con Jean Dupree, está entusiasmado con trasladar la línea de ropa interior a París.-  Comienza la conversación profesional. Marlene asiente.
- Si me disculpan. Creo que voy a mezclarme por ahí antes de la cena.- Ella mira a Sophia.  
- Estoy segura de que usted y Rebecca tienen mucho de que hablar.- Los labios de Marlene rozan la mejilla de Rebecca.
- Ella es muy hermosa Rebeca.-  Le dice al verla caminar hacia Tanja y Elisabeth.
- Soy la persona más afortunada de la tierra.- Ella confirma observándola.
- Como te puedes imaginar he llegado ya de noche. Me disculpo por no poder hacer el recorrido por LCL hoy, realmente lo deseo, pero me divertí aquí.- Hace una mirada a su alrededor
– ¡Es muy bonito! Jean y yo hicimos un recorrido con Elisabeth y Sebastián por las murallas del castillo y luego caminamos por los jardines un rato. Espero conocer a algunas de las personas de LCL.-  Rebecca sonríe  ampliamente.
- Te voy a presentar.-  Toma una copa de champán de la bandeja de Justus.
- ¡Angelo! ¡Aaron! Me gustaría presentaros a Sophia Van Dorn.- Angelo toma su mano tirando de ella hasta besarla suavemente.
- He oído hablar mucho de usted y celebro conocerla finalmente.- Él sonríe mientras Aarón toma su mano en un apretón firme.
- ¡Aaron Strauss!- Él sonríe.
- Angelo es el diseñador de la ropa interior y Aarón mi asistente.- Los ojos de Sophia irradiaban a los dos hombres guapos que tenía justo enfrente.
- ¡Disculpa!- Rebecca le toca ligeramente el codo.
- Por supuesto que ya conoces a Emily y mi hermano Tristán.- Conversan con unos y con otros y finalmente se mezclan con el resto de los invitados antes de  sentarse a cenar. Acabada ésta, se  vuelven a la gran sala para el café y bebidas.      
- Sophía es atractiva.-  Marlene, señala a Rebecca.
- ¡Sí!- Rebecca contesta con firmeza, algo de inquietud al recordar el tacto de sus labios en un beso breve.        
- Parece tener toda la atención de los hombres aquí, Natasha incluso la ha mirado un par de veces.- Le comenta  con una sonrisa.
- Natasha debería verse a sí misma.- Rebecca le habla en voz baja con una media sonrisa. Marlene y Rebecca se separan. Tanja se acerca a Rebecca.
- ¿Cuál es tu opinión sobre Sophia?- Le pregunta con el labio apretado.
- No lo sé, ¿Por qué?- Ella entrecierra los ojos en respuesta.
- ¿Ha dicho algo? Me decepcionó no verla en LCL hoy.-  Tanja se expresa en voz baja.   
- ¿Has tratado de entablar conversación con ella?-  Rebecca cuestiona con una mirada firme. Tanja la mira con severidad, levanta su copa de champán hacia Rebecca y se mueve hacia Sophia.
- ¡Marlene!- Tristán llama mirando a su vientre. - Te veo…-  Tartamudea por un segundo. – Diferente.- Ella le responde con una risa y se acaricia el abdomen con una sonrisa.
- ¡Marlene!- Emily se acerca y  agarra del brazo a Tristán.
- Papa tiene algo que mostrarnos, perdona.-  Ella sonríe, Marlene asiente. Rebecca se pone de pie junto a la chimenea viendo la concurrencia cuando Katherine se acerca a su lado.
- ¡Katherine!- Rebecca saluda. - ¿Cómo estás?-  Pregunta tomando un trago de su champán.
- No te vi hoy.- Rebecca hizo una mueca.
-Tenía mucho que hacer, recibí tu nota sobre el nombre de la colección y no había realmente ningún sentido discutirlo, especialmente hoy cuando sabes que tenemos un desfile de moda que preparar. - Katherine frunce el ceño, su estado de ánimo es ya probado.