Una separación necesaria

Una separación necesaria

martes, 22 de mayo de 2018

Episodio cuadragésimo quinto


Enfrentamientos 


- Ahora te veo mejor. - Comenta Marlene, ajustando las sábanas de Rebecca.  - David me ha informado que te retira el tubo de oxígeno hoy. - Su voz suena más fuerte y respira sin dificultad. Rebecca asiente. - Podría ir a la cafetería y traerte una sopa. - Rebecca le extiende la mano. - Más tarde, quédate a mí lado. - Marlene se acerca con mirada dulce y se sienta. - Me alegra que te hayas recuperado. – Le dice Marlene. - Los últimos días han sido duros, me gustaría darme una ducha, pero las enfermeras me lo niegan. - Ella se ríe, su pecho aún suena un poco ruidoso. - Puede que tengas que esperar un poco todavía. – Le responde Marlene, con sus dedos recoloca el flequillo de Rebecca. - El otro día, dijiste… - Duda Rebecca un momento, traga saliva. - Dijiste que me amas. - Marlene la mira respira hondo. - Te amo Rebecca.- Le responde. - ¿Qué hay de Tracey? - Rebecca se interesa aún más. - ¿Qué hay de ella? - Marlene se inquieta por esa cuestión. - ¿Todavía sientes algo por ella, Marlene?- Ella respira con profundidad. - Ahora no es el momento de hablar sobre esto, debes centrarte en mejorar. -  Le dice. - ¡Bueno! Estoy lista para salir de aquí. -  le suelta con franqueza. - ¡No tan rápido! - Marlene detiene su pensamiento. – Aún estarás aquí unos días más y luego necesitarás mucho descanso en tu hogar, sin estrés ni tensión. - Le recuerda.  - Creo que debería pensar en contratar una enfermera para que se quede contigo. – Le indica. - ¡Mejor! - Sonríe sintiendo a Marlene muy cerca. Ella se dispone a salir. -  Es una buena opción, pero espera un poco, ya veremos. – Le apunta levantando su mano y acariciando el brazo de Rebecca. - Tengo pacientes para tratar esta mañana, te veré un poco más tarde, traeré el tazón de sopa. – Le dice acariciando el dorso de la mano de Rebecca. - Te amo Marlene. - Le expresa seria. - ¡Lo sé! - Agita su mano en un hasta luego y sale cerrando la puerta.   
Marlene entrega la última de sus fichas a la enfermera. - La recogeré esta tarde. – Le dice. Tracey se acerca a ella. - ¿Almorzamos? - Pregunta con una sonrisa y su mano encuentra la cintura de Marlene y la aprieta suavemente. – De acuerdo. - Caminan lentamente a la cafetería. - ¿Rebecca está mejor? - Ella pregunta. - ¡Sí! la he revisado esta mañana y ha mejorado. – Contesta. - ¿Sabe lo que va a hacer cuando salga del hospital? - Marlene le dirige una mirada. - Hemos hablado de contratar a una enfermera para que se quede con ella hasta que esté recuperada completamente. - Hace un suspiro de alivio. - Creo que es una buena idea. - Se sientan a una mesa. - ¡Marlene! Tienes que decirle la verdad sobre nosotras. Sé que ahora es un momento difícil para ella y para ti, pero necesita un descanso limpio para que pueda seguir adelante. -  Ella aborda el tema, Marlene siente un agujero en el estómago. Envuelve el sándwich que estaba comiendo. - ¡Ey!  ¿Estás bien? Pareces un poco ruborizada. - Tracey agarra su mano sacudiéndola. - ¡Estoy bien! Rebecca me ha pedido que le lleve algo de sopa. -  Ella le hace una medio sonrisa.   - ¡Ok! - Los ojos de Tracey la siguen hasta el mostrador, sabe que algo está pasando, pero que no puede precisar exactamente.  - Terminaré esto. - Le dice a Tracey mirando el sándwich al regresar a la mesa. - ¡Ok! Piensa en lo que acabo de decir. Te veré más tarde. – 
Marlene se marcha y vuelve a la habitación de Rebecca. -  ¡Aquí está la sopa! - Ella coloca la bandeja cerca de Rebecca y abre la tapa. - ¡Bien y caliente! - Le entrega la cuchara y Rebecca va sorbiendo despacio. Marlene la ve triste. -  ¿Qué te ocurre? - Ella frunce el ceño.  - Creo que deberíamos hablar de nosotros. – Comenta en un tono apagado. - Rebecca, no es el momento adecuado, estoy más preocupada por tu salud que cualquier otra cosa en este momento. -  Expresa. Rebecca termina su sopa. - Estoy cansada ahora, ¿Te importa? - Marlene retira la bandeja. Rebecca comienza a cerrar los párpados. - Te veré antes de que de marcharme esta noche. - Marlene sale y se detiene en la puerta observándola por la ventana. - ¡Te quiero Rebecca! – En ese instante quiere llorar pero contiene sus lágrimas.  - ¡Hola! - Grace la atrapa con la guardia baja, Ella la mira y ve en su expresión algo extrañamente terrible. Marlene se apoya contra la pared, Grace se para frente a ella. - Tracey piensa que debo decirle a Rebecca la verdad sobre ella y yo, no sé qué hacer Grace. -  Ella cruza los brazos inclinando la cabeza. - Sabes que estás enamorada de Rebecca y en tu corazón ella es con la que siempre has estado, ¿Quieres que Rebecca siga adelante? -  Le dice algo molesta. - Precisamente eso es lo que ella quiere. - Grace asiente con la cabeza. - Tiene sentido, pero vas a tener que dejarla Marlene y deberías hacerlo ahora, antes de que las cosas se hagan más difíciles. Rebecca es tuya para siempre, especialmente si ella ve que la acompañas hasta que se mejore y no es justo para ninguna de ellas que estés así, toma la decisión de ser feliz, lo mereces. -  Ella aconsejó. - Tengo trabajo que terminar, apoyaré la decisión que tomes, sólo asegúrate de que es la correcta. – Le expone con una sonrisa. Marlene tiene esa sensación de que  siempre la hace sentirse tranquila. Regresa a su oficina, se siente triste, sabe en su mente que devastará a Tracey cuando le dé la noticia, debe buscar el momento adecuado para decirle que quiere una vida con Rebecca.

David entra en la habitación de Rebecca, escucha su corazón, sus pulmones y luego comprueba la gráfica. - Hoy estás mucho mejor. - Le dice presionando las glándulas del cuello con la punta de sus dedos.  -  ¿Cuándo crees que yo… voy a ir a casa? - Ella pregunta en un tono lleno de emoción. - ¡Pronto! - Su comportamiento cambió.    - Esperé para decirte algo, teníamos que tratarte y salvarte la vida primero. - Rebecca frunce los labios espera algo que no está segura de querer oír. - ¿Qué es?-  Ella le insta algo apremiada. - Cuando hicimos los análisis de sangre y demás pruebas,  descubrimos que estás embarazada. - Rebecca frunció el ceño. - ¡Quéee! ¿Embarazada? ¿Estás seguro? – Exclama  en su pregunta. - ¡Sí! Sin embargo, no hay garantías de que ese embarazo sobreviva a lo que te ha sucedido, me preocupan los antibióticos de alta potencia que te dimos, podría haber causado daño al feto, le pedí al Dr. Raines que revise tu caso y revise el trabajo del laboratorio, creo que es mejor que te vea una vez que hayas  salido de aquí y de esa manera puedas tomar una decisión sobre lo que quieras hacer. - Rebecca se frota los ojos y la cara en estado de shock.  - ¡Por favor, no se lo digas a Marlene! - David le sonríe con candidez. - Privilegio de paciente médico, solo tú puedes decirlo. - Le asegura. - Las enfermeras están a punto de entrar para adecentarte, solo espero que todo salga bien. – Añade, recoge sus papeles y sale de la habitación. - ¡Embarazada! – Rebecca aún no se lo cree frotándose el abdomen. - ¡Dios mío! -  Hace una mueca al cerrar los ojos, la confusión en la que se encuentra es para ella un delirio, no sabe como decírselo a Marlene.

Marlene archiva el último de sus papeles, se quita la bata y la cuelga. Escucha un golpe en la puerta de su oficina. - ¡Entre! - Tracey abre y saluda. - ¡Hola! - Ella besa puntual los labios de Marlene.  - Tengo entradas para esa banda que nos gustó en la casa de la caza de ballenas. - Las saca de su bolsillo y las muestra. - ¡Oh! No estoy  de humor para el entretenimiento en vivo esta noche. - Tracey le dirige una mirada cortante. - Rebecca tiene un montón de gente para cuidar de ella para quedarte todas las noches, Marlene,  y tienes que decirle sobre nosotros, te sugiero que lo hagas pronto antes de que las cosas se salgan de la mano. -  Desliza los boletos de nuevo en su bolsillo decepcionada y abandona la oficina en un enfado manifiesto. Marlene se apoya contra la puerta y levanta la mano hacia la frente. - ¿Qué voy a hacer? - Se pregunta  mordiendo el labio.

Marlene camina lenta por el pasillo hacia la unidad de la unidad de cuidados intensivos. - ¡Buenas tardes! – Dice desde la puerta. – Me acaban de decir que te llevarán a una habitación mañana. – Ella sonríe. -  ¡Si! La enfermera acaba de decírmelo. - Intenta sonreír.  - Quiero volver a la cabaña, realmente haré las cosas mejor allí. - Expresa en tono deseoso. - Ten paciencia, solo tienen que asegurarse que estás bien. - Le responde Marlene. - ¡Tenemos que hablar! - Marlene se acerca. - ¡Ok! Supongo que aquí es donde me dices, gracias pero no, gracias y que tú y Tracey estáis felices. -  Marlene pone su mano sobre la boca de Rebecca. - ¿Podrías dejarme hablar, por favor? – Le habla en un estado de ánimo serio. -  Tracey tiene razón. - Le quita la mano de la boca. Rebecca se queda callada y escucha. - Ella y yo tenemos una relación maravillosa y ella me ha presionado para que te diga la verdad, que somos muy felices juntas y que planeamos comenzar una nueva vida. - Le plantea  suspirando profundamente. Mientras,  una angustia indeseable se deslizaba sobre la cabeza de Rebecca. - Veo y lo puedo entender, me has dicho que querías vivir una vida sencilla, no llena de dudas, es cierto, yo soy egocéntrica y… - Marlene sonríe. - Y todo lo que podría desear en alguien a quien amo. - La interrumpe y la deja sorprendida. -  ¿Qué estás diciendo? -  Rebecca se endereza en la cama. – Que estoy enamorada de ti, Rebecca, siempre lo he estado y siempre lo estaré. - Sonríe sentada en la cama con ella. - ¿Que acabas de decir? -Rebecca pregunta de nuevo, no acaba de creer lo que ha escuchado. - ¿Me has oído?-  Repregunta. - Lo oí, pero quiero volver a escucharlo. - Sonríe ampliamente. - Estoy enamorada de ti Rebecca von Lahnstein. ¡Te quiero! – Se ríen tontamente y se abrazan. La dura realidad del embarazo de Rebecca empieza a desgarrarla. - ¿Estás bien, te veo como si hubieras visto un fantasma? - Le coloca la mano en la frente, Rebecca está indecisa. - Sólo la excitación del momento. - Contesta  manteniendo lo del embarazo tranquilo. - ¡Bueno! No tienes fiebre. – Le responde ella. – Tendré que darle la noticia a Tracey, por favor no le digas nada, ella estará devastada y con el corazón roto, pero necesito manejarlo a mi propio criterio. -  Marlene acaricia la nariz de Rebecca con la punta de su dedo. Ella opina sobre el tema.  - No es mi lugar Marlene, lo que hay entre las dos sé que no será fácil,  ella te ama y sé que, a tu manera, también la amas. - Marlene tomó la mano de Rebecca sosteniéndola con la suya.  - Podría haberme enamorado de Tracey muy fácil. - Sonríe al pensar en ella. - Es una persona inteligente y fantástica, la amo, pero no estoy enamorada de ella. - Marlene baja la cabeza. - Será una pausa dolorosa, pero tengo que planear cómo se lo voy a decir. - Rebecca extiende su mano detrás de Marlene acercando su rostro al suyo, se miran profundamente a los ojos. - Te quiero Marlene Wolf, nunca lo olvides, no importa lo que pase, yo nunca amaré a nadie sino a ti. - Dulcemente besa sus labios.

Marlene regresa a su oficina y envía un mensaje a Tracey tratando de conocer su paradero.  Responde que terminando su último paciente. “¿Vas a venir conmigo esta noche?"  Le pregunta. “¡Sí! Te busco en unos pocos minutos.”  Le responde. Lo envía con alguna vacilación. Marlene coge su bolso, su chaqueta y se dirige al vestíbulo. - ¡Grace! – Le grita. - ¡Buenas noches! - Ella se detiene en la puerta. - ¿Cómo está Rebecca esta noche? He oído que la trasladan a una habitación mañana. – Le comenta. - ¡Uh! Ella está bien, y definitivamente lista para salir de aquí. – Le responde en una risita. - ¿A dónde vas esta noche? -  Grace también pregunta. - Tracey tiene entradas para ese concierto en la casa de la caza de ballenas esta noche. – Responde con firmeza. - ¿Has tomado una decisión? - Ella arquea su ceja esperando una respuesta. Marlene mira a su alrededor antes de contestar. - ¡Lo hice! - Dice con calma. -  ¿Y? - Grace se acerca más a ella.  - Le he dicho a Rebecca que quiero estar con ella. – Susurra y continúa.  - Tengo que decírselo a Tracey así que este es el momento de ver cómo voy a manejar las cosas. -  Sonríe.  - Creo que has tomado la decisión correcta Marlene. Tracey es una mujer maravillosa y podría verte con ella si Rebecca no estuviera en la foto, pero si lo piensas bien, siempre ha sido por ella por quien has ansiado. -  Le pellizca la mejilla. - Estoy feliz por ti, pero debes prepararte para las consecuencias con Tracey. – Le comenta. - David me está esperando en el estacionamiento. ¡Te veo mañana! -

Tracey se acerca a ella por la espalda sorprendiéndola. – ¡Hola! – Marlene habla en un tono sombrío. - Me alegro de que hayas cambiado de opinión, pido disculpas por ser un poco grosera antes, sé que estás preocupada por Rebecca. - Le declara mientras salen del hospital juntas. El camino hacia la Casa de la caza de la Ballena es extrañamente silencioso, no hablan mucho entre sí. Los pensamientos de Marlene están en Rebecca y cómo decirle a Tracey la verdad. - Mesa para dos. - Le pide Tracey al camarero mientras le entregaba los boletos. Se sientan. -  ¿Vino? – Pregunta. - ¡Sí! Por favor. - responde Marlene. - Día ocupado en urgencias, me han inundado con pies cortados y borrachos. -  Tracey se ríe. - El verano está casi terminado, el invierno estará sobre nosotros antes de que lo pienses.- Le dice. - ¡Marlene! Tengo una pregunta. -  Comienza a hablar y en serio. - No hemos hablado realmente de esto, pero creo que es hora de que vivamos juntas. - Marlene apenas puede tragar escuchando la cuestión. - No estoy segura de que esté lista para mudarme. - Ella razona. -  ¿Por qué no? Sería perfecto la cabaña sería un borrar y cuenta nueva, sería toda tuya. - Ella agarra su mano y la acaricia. – Tracey, ya la has decorado como te gusta, es tuya y yo no estoy lista para hacer ese movimiento. - Tracey toma un trago de vino y la mira fijamente. - Nos amamos Marlene y queremos estar juntos ¿No crees? - Le pregunta. - Tonterías Tracey, tengo que pensarlo, vivir juntos es un gran paso. - Trata de razonar con ella. - Si dos personas están enamoradas, vivir juntos no debería ser una banalidad. No lo entiendo. - Le transmite con tristeza. – Tracey, por favor, no estoy de humor para hablar de vivir juntos, deberíamos hablar de esto en privado, Dios mío, estamos sentadas en un bar. - Apoya el puño firmemente en la mesa, Tracey baja los hombros con desesperación. - ¿Podemos simplemente escuchar la música y disfrutar de la cena?- Añade Marlene con voz acalorada. Tracey da un trago de vino mirándola, piensa que algo está mal con Marlene.

El regreso al apartamento de Marlene vuelve a ser en silencio, aparca el coche lo apaga y se quedan allí sentadas allí sin decir nada. - ¿Quieres que entre? - Pregunta a Marlene que le da una rápida ojeada. - ¡Es tarde! Tengo una gran carga de pacientes a primera hora de la mañana. - Tracey agarra el picaporte de la puerta, la abre. - ¡Buenas noches! - Besa su mejilla y baja del coche. - Te veré mañana entonces.  - Ella se marcha encendida. Marlene mira fijamente las luces traseras de su auto con la tristeza en sus ojos.


- ¡Buenos días! - Marlene entra en la nueva habitación de Rebecca. -  ¿Ha sido dura la unidad de la UCI? – Marlene pregunta algo jocosa. - No hay verdadera intimidad allí – Le replica Rebecca. - Acércate. – Entrecierra los ojos y mira a Marlene.  - ¿Hay algo en mi cara? - Ella siente su caricia con la mano, Rebecca alarga la mano para agarrar su antebrazo y tira de ella hacia sus labios y se besan muy suave.  Marlene gime. - Hay más de dónde vengo. - Se ríe. - Es obvio que te sientes mucho mejor. - Marlene canturrea burlándose de ella. - ¿Cómo fue anoche? – Le pregunta. - Fue tensa e incómoda. - Comenta Marlene. - ¿Por qué? ¿Le dijiste algo? - Rebecca pregunta en un tono racional.  - Ella quiere que me traslade a su cabaña. - Rebecca niega con la cabeza. - Deberías haber sabido que eso vendría en algún momento. -Marlene suspira profundo. - ¡Es cierto! Creo que ella sabe que algo está pasando,  quería pasar la noche conmigo, pero creo que la discusión que tuvimos hizo trizas cualquier plan. - Marlene se sienta en la cama. - Tengo que decírselo más temprano que tarde o sospechará algo. Si durmiera con ella, te estaría engañando. - Mira a Rebecca mientras habla con sinceridad. - Marlene, lo entendería, estás en una relación con ella y puedes hacer cosas o decepcionarla, va a doler, no importa cuándo o cómo se lo digas, ella no sabe que está viviendo en una mentira.  -  La mano de Rebecca encuentra su camino hacia la cara de Marlene. - Te amo y no quiero que estés con ella, pero lo entiendo y no me hará cambiar lo que siento por ti. ¡Mierda! Hemos llegado hasta aquí y no voy a volver a perderte. -  Dice enérgica. Marlene tartamudea. – Se lo diré esta noche, no puedo posponer esto por más tiempo. – Comenta en voz baja. - Tengo que preguntarte algo Rebecca. ¿Fue difícil con Lizette? Cuando terminaste con ella. - Ella miró a Marlene con determinación. - Yo la amaba, pero me había estado mintiendo durante años, me engañó más de una vez y sabía en el fondo de mi mente que algo estaba mal con ella y nuestra relación. - Ella lo narra sin acritud. - Todavía no has respondido a mi pregunta. – Replica a Rebecca. - ¡Sí! Lo fue, sobre todo cuando recordé su engaño, mi cabeza todavía estaba en una nebulosa, los dolores de cabeza se habían apoderado de mí.  Al menos ahora, ya no me arrepiento. - Ella comenta. - ¿Qué pasa con Eric? - Ella le pregunta, Rebecca puede sentir que el pelo se le levanta en su cuello. - ¿Qué hay de él? - El semblante del embarazo centra toda su mente. - ¿Cómo fue cuando terminaste las cosas con él? - Rebecca tartamudea. - ¡Yo! Yo, ¡Uh! Fue un gran compañero y disfruté de su compañía. Por un breve momento pensé que podría hacer una vida con él, pero me di cuenta de que lo que sentía por él no era lo que siento por ti. – Le narra recordando que había momentos juntos. - No rompiste con él. ¿Lo llevas aún contigo? Quiero decir que vino aquí con la esperanza de reavivar las cosas, te acostaste con él. - Ella respira profundo, Rebecca siente que es difícil  tragar. - ¡Lo hice! No tenía ni idea de que me quería de vuelta, tuve que intentar obviarle para seguir adelante. Te digo como lo siento pero… - Ella la mira sin pronunciar palabra. - ¡Está bien! Entiendo, Creo entender cómo proceder con Tracey, los dos hemos estado en situaciones que deseamos solucionar. – Se sincera. - ¡Sí! Bueno, no podemos cambiar el pasado que compartimos con otros. Todo lo que sé es que cada momento que he estado sin ti, ha sido triste y decepcionante. - Rebecca se expresa con alegría. - Ahora sé que al final permaneceremos juntas. –