Una separación necesaria

Una separación necesaria

viernes, 9 de diciembre de 2016

CAPITULO 30- bis






                                      -NADA COMO HACERTE FELIZ-

Rebecca termina de  poner los patrones y restos de material nuevo en la última de las cajas y los  coloca en el  almacén. Comprueba el estante de la ropa y el resto de las muestras de invierno organizadas en orden cuando escucha el sonido de pasos arrastrados por las escaleras.
- ¡Ahí estás! ¿Trabajando hasta tarde? Pensé que podríamos volver a casa para la cena.- Tristán habla con entusiasmo, toma asiento en el taburete al lado de la mesa.
- ¡Tristán!-  Le mira con una sonrisa. - ¿Qué te trae por aquí?- Él sonríe.
- Tú, por supuesto, sólo quería hablar contigo. - Ella le dirige una mirada con extrañeza.  
- Una nueva posición en la empresa, estoy feliz por ti. Supongo que entre tú y Katherine, no hay vuelta atrás.- Le espeta con pasmosa  tranquilidad.
- ¡Amo a Marlene! Y que nos casemos no es una broma, lo hemos anunciado. ¿Recuerdas?-  Él se ríe como si  perdiera su corbata.
- ¿Estás segura? Quiero decir. ¿No es esto muy precipitado?- Parece preocupado.  
- Desde el principio sé que Marlene es con quien quiero pasar mi vida, por favor trata de entender que siempre hemos estado destinadas a estar juntas, es nuestro destino. Te pido que me respetes, a nosotras y nuestro matrimonio.- Ella le implora.             
- Siempre lo supe, en el fondo de mi mente, que el más grande amor que has tenido no iba a estar lejos. A veces pienso que si yo no me hubiera entrometido tanto…- Ella le interrumpe.
- Hemos conseguido capear los temporales Tristán, conozco las secuelas que nos arruinaron. Siempre pensé que estaría feliz viviendo en el castillo sin embargo, nunca me di cuenta de lo sola que estaba. Sin trabajo dejé de pensar en lo que había perdido y no podía recuperar. Luego no hice más que empeorar las cosas por ser egoísta con mi tiempo y  ser una egocéntrica.-  Le recuerda por qué perdió al amor de su vida.
- Marlene tiene mucho talento Rebecca, nunca entendí las razones por las que trabajó como recepcionista.- Tristán está conciliador, aunque a su manera.
- Ella estaba celosa.- Él la mira extrañado.
- ¿Por trabajar hasta tarde? Eso no tiene sentido.- Se ríe molesto.
- Fue a causa de Alexia.- Tristán está ahora  molesto de verdad.
- Alexia ¿Por qué iba a estar celosa de ella?- Rebecca suspira.   
- Porque ella estaba interesada en mí de alguna manera extraña, siempre quería que yo trabajara hasta  tarde con ella y no le importaba interponerse entre Marlene y yo,  cada vez que se le antojaba.- La mirada de Tristán se hace agitada.
- Nunca supe…- Rebecca sonríe al recoger el bolso y la chaqueta.
- No había nada que saber, no tenía interés en mí, sólo en la moda que podía crear. ¿Salimos?- Hace  un gesto.
-Te llevaré a casa.- Saca las llaves del bolsillo y le muestra el camino.

Marlene regresa a su apartamento con bolsas de la compra llenas,  las coloca sobre el mostrador de la cocina. Coge el teléfono y revisa los mensajes de texto. Oye un fuerte golpe en la puerta, está en espera de Rebecca, pero se sorprende  al ver a Abby.
- ¡Abby!-  Marlene exclama sorprendida.
- ¿Puedo entrar?-  Abby le pregunta, viene desaliñada. Le hace un gesto mostrando hospitalidad.
- Pensé que tal vez podríamos hablar.- Comenta entrando despacio.
- No hay nada que puedas decir para cambiar mi mente Abby, nos lo pasamos muy bien y me preocupaba por ti, pero debes enfrentarte al hecho de que, yo estoy enamorada de Rebeca.- Abby se sienta en el sofá, Marlene hace lo mismo frente a ella.
- ¿No lo vas a reconsiderar? Sólo piensa lo que podríamos tener si acabas de escuchar a la razón, estamos bien juntas Marlene.- Le cuenta mientras observa el diamante en la mano de Marlene. Hace una respiración profunda.
- ¡Wow!- Ella le levanta la mano. - Rebecca te ha pedido que te cases con ella, ya veo.- Una lágrima se forma en los ojos.
- ¡Sí! Y yo he aceptado, lo siento mucho, pero yo no he buscado hacerte daño. Nunca te di ninguna indicación de que estuviera enamorada de ti, los momentos que pasamos juntos han sido maravillosos, pero nada más. Y, sí, tienes razón, puede que si escuchase a mi cabeza las cosas pudieran ser de otra manera, pero a quien escucho es a mi corazón y en él Rebecca está alojada desde hace mucho tiempo.- Abby se pone en pie.
- Debo irme, pero no voy a renunciar a ti.- Ella se acerca a la puerta.
- ¿Te quedas en Dusseldorf, LCL, o tienes planes para otro… ?- Marlene le pregunta por curiosidad. Abby trata de sonreír.
- Lo haré, ésta es mi casa ahora, y como tú has dicho muchas veces antes, necesito este trabajo, pero no voy a dejar que este tema controle mi vida. Me preocupo mucho por ti, y si alguna vez hay alguna esperanza…-  No termina la frase. Se da media vuelta y sale del piso.

El día de la boda por fin llega, Rebecca se acerca a la cocina para tomar un refrigerio por la mañana temprano.
- ¡Justus!-  Ella saluda alegre.

– ¡Condesa!- Le saluda. Él le sonríe  vertiendo el café en una taza. – ¡Condesa! -  Le dice antes de que ella diga nada. Justus la mira con afecto y le dice. - De todas las bodas aquí realizadas. Ésta es de lejos la más especial de todas.- Ella le sonríe.

- ¡Gracias Justus! Es un día muy hermoso.-  Él recoge la caja del anillo de detrás del centro de flores que adorna la mesa.
– La novia ha estado aquí antes,  dejó esto para Hannes, debe  llevarlo en la ceremonia. Ella me dijo que lo podía ver antes de entregarlo al niño.- Rebecca abre la cajita y encuentra unas alianzas de oro macizo, sostiene una entre sus dedos y lee la inscripción. Mientras lee en voz alta no puede evitar una lágrima de felicidad. 
-"Mi ama eterna, siempre, Marlene."-  Abraza el anillo con su mano cerca del corazón y con una sonrisa de amor y gratitud.
- Soy la persona más afortunada de la tierra Justus.-  Le dice con amabilidad.
– Sé que lo eres condesa.-  Rebecca termina su café.
-Te veré más tarde, condesa Rebecca. Voy a la carrera para configurar todo para la boda. - Él se excusa. Rebecca regresa a la sala de reuniones con Elisabeth y sus hermanos.

Marlene se repasa suavemente el maquillaje mientras Dana y Kim peinan su cabello. Comparten historias de cuando eran jóvenes, vestirse como si estuvieran pretendiendo casarse con su príncipe azul.
- Nunca pensé que vería un día como el de hoy.- dijo Dana, Marlene la mira en el reflejo del espejo.
- ¡Yo tampoco! Siempre pensé ser la novia de un aristócrata elegante.- Ella se ríe en voz alta.
- ¿Sabe Rebecca lo afortunada que es?- Dana pregunta con cortesía.
- ¡Sí! Y me cuenta sus bendiciones todos los días.- Marlene le responde con cariño. Kim desenvuelve un collar que está colocado con cuidado en una caja.
- Papá desea que lleves esto.- Las dos hermanas colocan el collar de diamantes alrededor de su cuello. Marlene lo observa mientras tanto en el espejo, lo acaricia con suavidad con sus dedos.
- Recuerdo cuando mamá lo llevaba puesto, el abuelo se lo dio cuando era niña.-  Recuerda en voz alta.
- Papá lo encontró y pensó que deberías llevarlo el día de tu boda, que lo lucirías con esplendor.- Dana le cuenta con el corazón en la mano. Las tres hermanas se  abrazan.
-Tenemos que estar listas para la boda.- Kim levanta la voz.

El sol de la tarde se asoma a través de los árboles con sus coloridas hojas de otoño que alinean el camino hacia el templete. Una brisa fresca renueva el aire, los invitados esperan sentados para la ceremonia. Un pequeño cuarteto toca música clásica. Hagen  y Dana inician el paso hacia sus sitios ceremoniales, seguidos por Sebastián con Tanja del brazo, luego Kim con Tristán. Rebecca espera a sus hermanos y a Elisabeth para acompañarla. Va vestida con un traje negro hecho a medida con el escudo familiar en la solapa. Chaqueta larga dando paso a un pantalón a juego de hechura cónica y un par de zapatos de tacón alto negros. La camisa de color blanco apagado con una pequeña pajarita femenina cuidadosamente escondida bajo el cuello. Rebecca ya está escoltada por sus hermanos mayores a cada lado y Tristán detrás sosteniendo una rosa blanca en la mano. Ella está de pie junto a Elisabeth. El oficial abre su libro a la espera de la novia. Emma deja caer pétalos subiendo por el pasillo mientras Hannes lleva los anillos en una pequeña almohada. Marlene se detiene al inicio de la travesía, viene cogida del brazo de su padre. Rebecca expresa una larga sonrisa al verla tan bella. En ese instante el cuarteto hace sonar la marcha nupcial.
Marlene lleva un vestido de una longitud total, con mangas largas. La parte superior del vestido está hecho con pequeños encajes y secuencias que van salpicando el vestido hacia abajo hasta la cintura. Lleva el pelo suelto con un rizo en el extremo. Los invitados se levantan en el momento que Thomas y Marlene comienzan a caminar despacio hasta llegar al templete. Rebecca la toma de la mano para ponerse frente a ella. El oficial comienza la ceremonia.
- Estamos hoy aquí reunidos para presenciar la unión en matrimonio de Marlene Wolfe Von Lahnstein y Rebecca Von Lahnstein. Marlene sus votos.-  El oficial hace un gesto hacia ella, le sonríe nerviosamente mientras sostiene con fuerza la mano de Rebecca. No ha escrito ni pensado sus votos, sabe que, con solo mirar a Rebecca, expresará lo que su alma siente de forma espontánea.
-Te amo con todo mi ser, nunca deberás tener dudas. Los caminos que he elegido en mi vida siempre me han traído a ti. Me enseñaste cómo amar incondicionalmente, sin dudas, sin temores, me has hecho fuerte y estoy orgullosa de lo que soy cuando estoy contigo, por eso Rebecca me doy a mí misma como tu amada esposa.- Ella toma el anillo de la almohada de Hannes y lo coloca en la mano de Rebecca.
- Mi amor por ti es eterno, este anillo es el símbolo de lo que nos une, y que sea un recuerdo constante de nuestro amor para los demás, incluso en los momentos más difíciles.-
El oficial mira a Rebecca con gesto de venia hacia a ella. Tampoco ha reflexionado mucho sobre lo que expresar a su amada, deja que su corazón hable.
- Dicen que el amor es un círculo, que si llega a romperse, si lo deseamos y esperamos lo suficiente, es  difícil que no venga de nuevo. Siempre supe que algún día volverías a mí, te amo tan profundamente, tan apasionadamente, que los sacrificios que hemos hecho en nuestras vidas son pequeñas cosas en comparación con el amor que compartimos. Marlene nos  pertenecemos, tú a mí y yo a ti.- Rebeca toma el anillo de la almohada y lo coloca en el dedo de Marlene.
- Este anillo representa todo lo que siempre he querido en la vida, el amor, la esperanza y la felicidad, tú eres mi destino, recuérdalo, es la muestra de nuestro amor.-  Marlene y Rebecca se vuelven hacia los oficiantes, sus manos enlazadas con fuerza. 
- ¡Damas!- Expresa con claridad.    
- ¿Prometéis amaros, honrar y cuidaros mutuamente  en la salud y en la enfermedad, a través de los tiempos buenos y los malos?- Se miran con sonrisas amplias. 
– ¡Nosotras lo  haremos!-  Ambas responden con la felicidad dibujada en su rostro. - Entonces, por el poder que me otorga la ley, os declaro unidas en matrimonio. ¡Pueden besarse!- Se miran y  unen dulcemente sus labios en un beso pausado pero corto y se abrazan con los ojos cerrados. Giran hacia los invitados que aplauden entre vivas. Comienzan a caminar desde el templete de vuelta hacia la puerta del castillo. Cogidas de la mano en señal de que el círculo se ha reparado y ahora comienza la vida.
El destino siempre prevalece donde tiene que vivir el amor. Para Marlene y Rebecca la vida y el matrimonio tendrán caminos sinuosos y desafíos continuos. Rebecca el don del sentido de los negocios mientras sube, a su manera, escalando en el imperio Lahnstein.  Marlene será la roca a la que se aferrará Rebecca para mantenerla en tierra firme, ya que hay muchas tormentas en la vida. Ellas han aprendido lo que es el poder del amor y la familia. No lo desperdiciarán por las distracciones ajenas. Construirán su vida desde la solidez de su amor y la confianza mutua.


Su viaje, ahora, acaba de comenzar ...

1 comentario:

  1. cada historia que leo me recuerda cuando me enamore de mi esposa me gusta cada parrafo de amor que se expresan a cada momentos que sigan publicando mas capitulos

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